A veces, como en dos o tres oportunidades al día, caigo en cuenta del tiempo. Siento que todo se esfuma.
‘Esfumar’. Recuerdo que a mis diez años, o antes, yo pensaba que la palabra correcta era ‘ESPUMAR’, de espuma. Tenía sentido para mí, la espuma se va flotando por ahí al soplarla.
¡ESPÚMATE! Escuchaba decir a las arpías de las telenovelas que veía mi abuela por la tarde. Un día, no sé cómo, me di cuenta que no era así.
Es-FÚ-ma-te, es-FÚ-ma-te.
Nunca mencioné nada sobre eso. En otra ocasión, sí exterioricé con mi hermano mayor, a la hora del almuerzo, lo que pensaba sobre los bananos.
Yo juraba, por su textura y color, que de alguna forma, estaban hechos de leche condensada. Yo sabía que crecían en plantas, pero en mi mente, siempre creí que algo tenían que ver con la leche condensada. Mi hermano se rió en mi cara.
También tengo historias para los carros, las circunvalares, los condones y el fémur, pero adonde quiero llegar es que: todo se ESFUMÓ. Siento que los momentos se me van, que se escapan y ¡UNO NO PUEDE HACER NADA! Como cuando Joel, interpretado por Jim Carrey, en ‘El Eterno Resplandor de una Mente Sin Recuerdos’ corre para salvar sus memorias mientras las borran de su mente.
León, mi hijo de un año me mira a los ojos, con los suyos tan oscuros y profundos. Me sonríe, intenta darme besos sonoros, y mientras aprende, llena de saliva mi mejilla. Lo tengo en mis brazos, me mira, me besa, corre, grita, baila, llora, y cuando me doy cuenta, ya todo ha pasado, las cosas pasan delante de mí como bailando, para luego terminar de desaparecer. Entro en una corta crisis dentro de mí.
¿Cuándo fue la última vez que sostuve su cabeza, porque él no podía sostenerla por sí mismo? ¿Cuándo fue a última vez que yo miré a mi madre con tanto amor? ¿Cuántas veces más podré escucharlo decir ‘Tinguitinguitingui’? ¿Cuántas veces más me mirará con adoración, y no podré guardar ese instante en algún sitio, para revivirlo cuando deje de hacerlo?
Ya no me baño en la lluvia, la veo caer y pongo baldes en el chorro del patio. No voy al colegio, y era lo máximo, la monja tenía razón. Ya no me desenredo el cabello fuera del baño, utilizo mis dedos y el acondicionador en la ducha. No manejo bicicleta, pero aspiro a hacerlo con mi hijo en unos años. No uso medias, no me gusta. No me tiro en los pasillos de la universidad, ahora paso por ahí a toda prisa. Estoy envejeciendo, y todavía tengo veintiun años ¿Qué estaré haciendo en diez? Ojalá teniendo buen sexo. No mentiras, bueno si.
Ya se fue la mini crisis, creo que es la navidad. Las estúpidas canciones navideñas de Diomedes Díaz, del año nuevo, la gente que se va…
Bueno, ¡ESPÚMENSE!
VVF CVVG NNNNNNNNNN BC V B B <<<<<<<<<< M,,,L-, ……… (Cortesía de León)


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